Leer sólo en guerra. Mi perspectiva sobre los libros.
8 October 2026 · The AP1 Way · Notion
Desde pequeño tengo una gran afición por los libros y la lectura. Aunque en la escuela no me gustaba leer, entendí más tarde que en realidad sí me gustaba leer, lo que no me gustaba eran los libros que nos obligaban a leer.
Nunca me ha gustado hacer las cosas por obligación impuesta por terceros.
Hoy, he convertido la lectura en una de mis más grandes pasiones, leyendo al menos 40 libros al año. Antes, ésto lo decía como métrica de vanidad, pero hoy lo digo como dato y con la única intención de trazabilidad de lo que leo.
El problema, uno grande, es que también la lectura se ha convertido en un refugio que me ha impedido obtener el crecimiento necesario, aquel que implica repetición de actividades hasta que generen una memoria muscular que se traduzcan en el aprendizaje somático, aquel que realmente cambia el subconsciente y nuestra identidad.
Por esto, en los últimos meses he comprendido que la única forma válida que tengo para mi vida, hablando sobre lectura, es leer en guerra.
¿Qué es leer en guerra?
Es algo que he acuñado de Napoleón Bonaparte, alguien por quien tengo gran admiración, no por los resultados que obtuvo sino por la forma en que vivió.
Napoleón no era un lector pasivo, sino que el sí sabía leer en guerra. Napoleón utilizaba los libros como un lugar de consulta para tomar mejores decisiones, pero siempre orientado. hacia el pragmatismo que lo caracterizó.
Incluso, se dice que tenía un librero-portátil donde cargaba libros como “La Ilíada” de Homero, obras de Voltaire y Moliere, “Vidas paralelas” de Plutarco, entre otros. Le llamada “Biblioteca de campaña”.
Hoy tengo muy claro que es esa la única forma de leer. Los libros son solamente para obtener conocimiento para crear una vida mejor, y no deben ser un refugio que proteja de la exposición ante el dolor que genera la vida misma.
Hoy, he podido incrustar en mi identidad el hábito de solamente leer durante la guerra, y eso me ha hecho un mejor guerrero. Y como la guerra nunca acaba, la lectura tampoco.