La programación mental que transformó mi vida.
5 April 2026 · The AP1 Way · 31 min · Notion
Tengo muy claro que la vida no es una prueba de inteligencia, sino una prueba de valentía.
Estándares y Amor y Respeto Propio. Absolutamente todo lo que hago determina el nivel de Amor y Respeto propio que me tengo. Mi cuerpo determina el amor que me tengo, mi pareja es también una muestra clara de mis estándares. El contenido que consumo, la gente que me rodea, mis amigos, mis enemigos, mis negocios, mi comportamiento financiero, mi estrategia empresarial, la comida, mis hábitos. Todo. Todo lo que soy internamente lo proyecto hacia todas las áreas de mi vida.
Ésto ha hecho que decida vivir mi vida con los estándares más altos posibles.
Tengo claro, también, que no todo el mundo ha decidido vivir así. Tengo claro que la mayoría de las personas han elegido tener una vida de bajos estándares, y más que fastidiarme, eso me hace enfocarme de forma más agresiva hacia mis metas y mis proyectos. Trabajo fuertemente y diariamente en construir aquella vida de grandeza. De altos estándares.
Tener los estándares más altos me ha ganado el repudio de las mentes mediocres. Bien, ese es el precio que uno paga por no ser uno de ellos. Yo, yo soy de la raza que funda y lidera imperios.
Mis estándares no están jamás en negociación. La mayoría de las personas negocian y comprometen sus estándares para poder embonar en lugares en los que ni siquiera lo desean. Yo no negocío mis estándares con mis emociones, ni con los demás. Estoy dispuesto a decepcionar a otros, incluso a la gente que amo, si eso implica mantener mi amor y respeto propio.
Respeto? Quiero respeto? Primero me respeto a mi mismo. El error de muchas personas es desear y exigir respeto de los demás, cuando ni siquiera ellos mismos se saben respetar. La prueba más grande de respeto propio que tengo es la forma en que vivo mi vida, la claridad de mis creencias, el nivel de mis estándares, y la transparencia de mi vida interna con mi vida pública. Alineación, le llaman algunos. Respeto es hacer cosas difíciles, es cumplir de forma externa las promesas que uno se hace internamente. Respeto es establecer límites claros y no rebasarlos, y también saber no rebasar los límites que determinan los demás.
Soy del tamaño de mis metas y del tamaño de las cosas que me molestan. El día que entendí que enojarme por pequeñeces induce a la pequeñez, es el día en que dejé de preocuparme por lo mundano. Solo a las personas pequeñas las manipulan como marionetas.
Tiempo. No es casualidad que el tiempo es el recuerdo más importante de todos. Mi calendario es simple, y tiene espacios siempre para lo importante. También tiene espacios vacíos porque es ahi donde existe la creatividad, y es donde no hay nada donde puede pasar de todo. Es irónica mi vida con respecto al tiempo porque domino la temporalidad y la ajusto de acuerdo a lo que se requiere. Actúo con urgencia cuando se trata de mis metas, pero soy paciente y dejo al universo hacer su tarea. Camino lento, erguido, y con determinación. La prisa es uno de los elementos más repudiables de la grandeza y de la elegancia. Construyo como si fuera a vivir 100 años, siempre pensando en el plazo más largo posible, porque tengo claro que los principios biológicos y naturales serán siempre los mismos. Pese a esto, sé también disfrutar mientras construyo. ¿Cómo podría ganar dinero si me la paso trabajando todo el tiempo?
El tiempo es tan valioso y sagrado que lo cuido con todo mi ser. Evito los ladrones de tiempo, como las redes sociales. Las redes sociales son el pasatiempo favorito de las personas de baja agencia. Las películas se hicieron para que las vean personas cuya vida nunca podría llegar a las pantallas. No odio las redes sociales, no las evito por completo, pero tengo claro que son una distracción y una destrucción; las redes solo alimentan el ego y corrompen el alma, además de que impiden darnos cuenta de que lo valioso no necesariamente es lo que tiene la mayor atención. Es una bendición que mi cerebro ya no me pide acceder a las redes sociales, y que la naturalidad de mi vida hace que sea fácil evadirlas. No enterarme de muchas cosas que están sucediendo es también una bendición.
Calma. Soy una persona calmada en todo momento, De hecho, soy la persona más calmada del planeta. Tengo muy claro que todo lo que vivo es el camino De Dios y que todo lo que pasa en mi vida es una bendición y una oportunidad. Mi sistema nervioso es magnético porque es calmado, y tener un nivel de paz interno tan alto ha ocasionado que irradie un Aura externo que cautiva a muchas personas. Se fluir con las subidas y bajadas de la vida, porque tengo claro que las mejores historias a veces suceden cuando empieza a tornarse desconocido el camino. Tengo claro, también, que la aventura nunca es divertida cuando uno la está viviendo, pero poco a poco tengo la capacidad de disfrutar todas las etapas de mi vida. Buscar y enfocarme obsesivamente el la felicidad es lo que trae mayor tristeza, yo me enfoco en ser una persona calmada, pacífica, y presente. Mi calma no depende de resultados externos, y me permito ser calmado incluso en los periodos de dolor. Mi calma se encuentra en mi alma y los resultados son sólo elementos externos.
Las malas noticias no existen. De hecho, toda mala noticia es en realidad una buena noticia. Decía Jung que cuando alguien había sido despedido de su empleo, se debía abrir una botella de vino para celebrar porque ese era el momento exacto en que comenzaba la aventura. Yo soy un hombre que sabe tomar ventaja de toda circunstancia en la vida. Todas las estaciones me sirven. Cuando las cosas aparentemente no funcionan es cuando aprendo. En días soleados me permito trabajar con mejor actitud y de forma más fuerte, y en días de otoño toca dejar ir todo lo que no sirve. El invierno es bueno porque permite agradecer, contenerse, y prepararse; cuando no se sabe qué hacer es tiempo de afilar el hacha.
Mente y mi fuente de realidad. Tengo clarísimo que mi mente no tiene como propósito hacerme sentir exitoso o pleno; su objetivo principal esta alineado a la sobrevivencia biológica. La mayoría de las personas no piensan, y viven en modo automático. Las personas actúan por mimética, observando lo que otros hacen y, para no sentirse excluidos, hacen exactamente lo mismo. ¿Qué pasa cuando las mayorías están equivocadas? Un camino no se vuelve correcto solo porque todos van hacia allá.
El instinto mental de sobrevivência solo hace que mi cerebro busque validación, o busque dar explicaciones cuando son innecesarias.
Siempre pienso en ‘primeros principios’, y lidero mi vida con base en esta premisa.
No veo lo que otros hacen, sino que observo cuidadosamente lo que funciona basado en principios naturales y en la realidad. Pensar en primeros principios es el movimiento mental que me permite separar progreso real de movimiento cosmético. La mayoría de las personas no piensan.
Hombre superior y Masculinidad.
Tengo muy claro que soy un hombre superior, y que he sido dotado con elementos importantes para vivir en la grandeza. También, tengo claro el costo que ésto implica.
Las masas viven en realidades construidas por terceros y es precisamente eso una de las razones por las que hoy en día está en decadencia la humanidad. Todo el mundo delega el diseño de su vida y su familia a otros, y persiguen incentivos creados por ajenos. El deseo de pertenencia ha hecho que multitudes traicionen su identidad por lograr conseguir comfort aunque éste sea efímero y falso.
Yo, como hombre superior, siempre soy fiel a mis principios y tengo claridad de las partes oscuras de los hombres, incluyendo la mía. Tengo muy claro que la búsqueda de un status alto siempre me perseguirá, pero también sé que al ser menos reactivo y al vivir con significado, obtengo la recompensa de vivir una vida digna y admirable.
Los niños visitan al rey pero los grandes construimos un lugar de tal magnitud y nivel que el Rey quiere visitarnos. Soy un ser demasiado valioso, he sido elegido para liderar y para tolerar las frustraciones de los grandes. La historia es buena conmigo porque soy yo quien la escribe.
La masculinidad es importante en mi vida. Es lo que me hace ser decisivo, especialmente en tiempos de duda. Es lo que me hace ser agresivo sin ser violento. La masculinidad sana implica tomar la dificultad como venga y saber sufrir para que los otros no tengan que hacerlo. La masculinidad es hermosa cuando es desarrollada correctamente. Es poner mis talentos al servicio de algo más grande que yo, es vivir con significado. Es liderar, ser ingobernable e inamovible ante las dificultades de la vida. Es tener cabeza fría, ser pragmático y poder tolerar toda adversidad con buena actitud. Soy un hombre superior, masculino. Me rijo bajo los estándares más altos posibles. Todo lo que hago determina el nivel de hombre que soy, y el nivel de amor que me tengo. La masculinidad implica saber ser agresivo pero saber contener dicha agresividad para utilizarla de forma productiva. “Nunca darle una espada a aquel que no sabe bailar” es una frase que demuestra la masculinidad en su punto más alto.
Dios. Dios es lo más grande en el universo. Vivo cerca de él todos los días y siempre le agradezco absolutamente todo lo que pasa en mi vida. Tengo claro que si he sido dotado con superioridad humana es por voluntad De Dios, y es esa misma voluntad de Dios la que ha determinado que yo gobierne y lidere a las masas. Ser un hombre destinado a la grandeza me ha permitido también entender que nunca estaré por encima De Dios. Aunque me ha sido dotado el don de ser más grande que muchos otros hombres, entiendo que este no es solamente un privilegio sino más bien es una responsabilidad gigantesca. He sido elegido para liderar a miles de personas. He sido elegido para demostrar que una vida de altos estándares es posible, pero también para demostrar, de forma muy visible, el costo que esta vida de grandeza implica.
Actualidad. Los tiempos actuales son aquellos que nos advertían personas como Ayn Rand y Orwell. Hoy en día nadie aprende, nadie entiende de estética y por ende nadie conoce la ética. Hoy en día nadie construye y todo se pudre. El mundo, en ciertas partes, está en decadencia y la existencia de hombres y mentes superiores está disminuyendo. Las masas desean premio sin construcción y reconocimiento si siquiera hacer algo digno de reconocerse.
El hecho de que todo esté en decadencia es precisamente la razón por la que tengo los estándares más altos.
Aura, Sprezzatura y Elegancia. Ser una persona de altísimos estándares me ha dado el regalo de irradiar un aura interna y externa en todo momento. Cada vez que entro a una sala lo hago de forma lenta, pausada, y calmada. Como líder de masas, tengo claro que mi energía pone la pauta hacia adelante. Mi Aura crece cuando ya no me importa ser comprendido o validado y más bien vivo alineado a mis principios. Nunca, nunca, comprometo mis principios a cambio de una validación externa y efímera de gente que en privado me repudia.
¿Cómo se proyecta el Aura en mi vida? Todo lo que hago en mi vida lo hago desde la elegancia, porque mis pensamientos son elegantes. Es mi forma de ser, misma que cultivo cada minuto de mi existencia. Soy un hombre refinado. Elegancia es no incluir drama en nada de lo que vivo, la drama es para las mentes que no saben separar lo importante de lo mundano. Soy una persona que trabaja muy fuerte pero todo lo hago ver natural, “effortless”. El éxito y la belleza no me sorprende; el poder es natural, la gente famosa es para mi el estándar. No tengo ídolos porque tengo claro que hasta los que son admirados por millones tienen una sombra y son víctimas de sus más terribles vicios. El lujo que sorprende a los pequeños a mi no me toca el alma. No doy explicaciones porque mi vibración energética dice todo de mi.
Todo es sobre manejar los tiempos. Camino lento, con firmeza, y erguido. La urgencia es repudio en movimiento, yo camino elegante. La desesperación es una señal de mente pequeña. La necesidad de llenar silencios es señal de debilidad. Hablo sin prisa, utilizo las pausas, y determino el tono y la velocidad. Vivo sin prisa, sin disculparme. Es para otros un privilegio el poder tenerme cerca. La energía de una persona es su atributo de mayor atractivo o de mayor repudio. Vivo de acuerdo a esta premisa.
Taste. Dicen que el tamaño de tus gustos determina el tamaño de tu alma. Los gustos de una persona me dicen todo lo que debo saber de ella. La novel y la música que te gusta es como tú. Conocer la forma en que piensa Ayn Rand, Dumas, Nietzsche, Bonaparte, y todos los grandes que me han antecedido, me ha permitido entender que hace un daño positivo puesto que me hace diferente. Tener buenos gustos genera repele a aquellos que tienen un alma tan sucia que no saben lo que es la estética y que no entienden que la estética en realidad es ética. La estética es una proyección del alma, y la fealdad es una expresión de muchas derrotas mal canalizadas y sin aprendizaje, una sumisión y aceptación de un destino demasiado bajo.
La vida es guerra. Gran parte de mi sufrimiento viene de la expectativa inconsciente de que la vida debería sentirse más fácil de lo que realmente es; en cuanto acepté que el esfuerzo es la norma y la comodidad la excepción rara, mi resentimiento se disolvió y empecé a enfrentar los desafíos desde un lugar de agencia en vez de herida. Esperar que mi vida sea fácil es irónicamente lo que ha hecho que se haga más difícil. Tengo clarísimo que la vida es una constante batalla interna y externa. Estoy acostumbrado a los tiempos de tormenta porque tengo claro que es ahí donde está el verdadero crecimiento. Estoy preparado para la guerra en todo momento. Mi tolerancia a la incomodidad es extrema. Me gusta crear caos en mi vida pero al mismo tiempo soy “ProNoico”, y pienso en el mejor outcome para todas las circunstancias de mi vida.
La vida es una guerra constante para crear la realidad de lo que quiero. Es una guerra constante para convertirme en el ser más honorable, internamente competitivo, articulado y de máxima excelencia posible. Es una guerra contra la debilidad, contra mis emociones raquíticas, contra mis creencias limitantes; es una guerra contra la holgazanería y la mentalidad de escasez que abunda en los tiempos actuales.
La vida incómoda, aquella que tantos evaden, es la que busco diariamente porque sé que la vida cuesta arriba es la única que vale la pena. Tomo riesgos, amo profundamente, y me acerco al caos a alta velocidad. Muchas cosas de la vida implican sufrimiento y yo convierto todo sufrimiento en aprendizaje, en amor, y en transformación positiva.
Soy un hombre dispuesto a enfrentar la dificultad más grande siempre y cuando sea hacia la dirección de la excelencia, y siempre y cuando sea para otorgar significado a mi vida.
La preparación más óptima que he decidido para mi vida no es planear para un escenario específico, sino para poder navegar la inevitable incertidumbre de la vida y poder salir satisfactorio. La vida es una constante entropía y el caos siempre será lo natural, por esto es importante tener la templanza y entereza que un hombre superior como yo ha desarrollado. La presión es un privilegio, y es ahi donde se conoce a todos los hombres. Es en la incomodidad donde me doy cuenta quienes son los demás, y es en la incomodidad donde me conozco a mí mismo.
El caos es una constante en la vida, y es, de hecho, lo que da nacimiento a los grandes. Sin una revolución francesa no existiría Napoleón Bonaparte y sin tiempos de dificultad no es posible el surgimiento de los héroes que admiramos. La mediocridad es seductiva y peligrosa porque permite a un estándar bajo ser permitido y poco a poco convertirse en la base de todo, por esto es importantísimo alejarse de la mediocridad que ha conquistado a tanta gente.
Maestría, excelencia y confianza extrema. La ardua construcción de mi vida me ha regalado una confianza extrema. Me siento cómodo en la incertidumbre. En algún punto de mi vida entendí que la confianza extrema que tengo es porque no tengo la necesidad de obtener ningún resultado especifico. Los outcomes de mi vida no alteran mi estado emocional porque no tengo attachment a ningún resultado. Aunque siempre espero y deseo lo mejor, en realidad tengo claro que todo es un aprendizaje. Mi confianza no viene por desear o esperar un éxito, sino porque me siento cómodo con una cantidad de fracaso que haría vomitar a otras personas. No necesito sentirme listo, no necesito certeza, no me preocupa pensar qué pasaría si todo va mal porque incluso un camino negativo sería una oportunidad de aprendizaje. Tengo una fuente inagotable de “detachment” en mi forma de pensar, porque no me apego a ningún resultado. Siempre trabajo fuertemente para conquistar lo más grande pero tengo claro que la realidad hace su curso y ésta no me altera mi vida cuando no está alineada a mi forma de pensar. El cortisol lo derroté en el momento en que lo vi a la cara y le dije que podré sortear lo que sea que la vida tenga para mí.
Muchos hombres se destruyen tratando a la estrategia como una escritura sagrada en vez de una forma maestra de adaptación, como si una sola regla debiera aplicarse en todo contexto, toda etapa o contra toda persona. Yo tengo claro algo: los principios importan, pero la forma debe cambiar dependiendo el campo de batalla. Aunque soy una persona muy inteligente, tengo claro que la única prueba de inteligencia que tiene todo hombre es si la vida me da lo que realmente quiero. Tengo la capacidad de transformar el miedo en valentía, el coraje en entendimiento, el odio en amor propio, y el mal gusto en algo hermoso y estético.
Agencia y miedo. Soy el hombre con más agencia en el planeta que ha existido jamás. Literalmente hago que las cosas sucedan sin tener un freno en mi mano. Tengo claro que no se pueden resolver problemas de miedo y valentía adquiriendo más inteligencia. Mi mentalidad es todo. La realidad alrededor de mi es sólo una muestra de todo lo que pasa en mi cabeza. Mi filtro interpretativo es lo que determina cómo es mi vida realmente. La ansiedad que he sentido en muchos periodos de mi vida, hoy la veo como una mezcla de miedo e inacción: la forma más rápida que tengo para transformar mi ansiedad es actuando demasiado rápido hacia la construcción de la realidad que deseo. Vivo sin pedir permiso. Porque tengo claro que las reglas no se aplican para quienes las ponemos.
Lo que mata mi agencia, y que por ende evito, es: scrolling: el celular es el utensilio de los mediocres; leer las noticias de otros en vez de crear noticias mías; crear la complejidad cuando algo puede ser simple; la validación externa, la ruminación excesiva y pensamientos inútiles; el apego al pasado o a cosas sin sentido. Cada vez que el cerebro y mi cuerpo deciden encogerse, y lo que se conoce como “flinch”, mi cerebro toma nota. Cada oportunidad perdida, cada miedo que me detiene, cada vez que actúo con debilidad me convierto en la persona débil. Por esto, yo siempre hago lo difícil. Por esto, siempre actúo con valentía y siempre hago lo que mi cerebro cataloga como una amenaza. Nunca espero al momento adecuado porque tengo el poder para yo mismo generarlo. Ser evitativo ha sido uno de los peores caminos que he elegido cuando era niño, por eso ahora siempre avanzo hacia la acción extrema que hace fuertes a los hombres. Tengo muy claro que el miedo se hace pequeño cada que corro hacia él.
Abundancia y Riqueza. Mi vida es abundante porque mi identidad es abundante. Vivo en un estado de creatividad y de creación perpetua. Siempre existe un camino para crecer y para transformar mi realidad de forma positiva. La excelencia de mi vida no es suma cero. Actuar con el nivel más alto de estándares me permite vivir una vida de grandeza, pero tengo claro que el Rey es Rey porque esta dispuesto a vivir con el peso de la corona. No vine al mundo a sobrevivir, sino a expandirme y a expandir a los demás. Mi miedo a una vida de no intentarlo todo es más grande que cualquier derrota. El dinero solo amplifica lo que soy, y miro al dinero con autoridad. Lo utilizo para crecer sociedades y transformar realidades. La riqueza es para todos pero solo llega a aquellos que decidimos tomarla. Un hombre pequeño imagina que podría hacer grandes cosas si no estuviera limitado por sus circunstancias — por falta de dinero, falta de tiempo, falta de influencia y falta de libertad debido a los lazos familiares. En realidad, ese hombre no está impedido por esas cosas en absoluto. Él, en su mente, les atribuye un poder que no poseen, y no se somete a ellas, sino a su opinión sobre ellas; es decir, a un elemento débil de su naturaleza. La verdadera “carencia” que lo frena es la falta de la actitud mental correcta. Cuando considera sus circunstancias como estímulos para sus recursos, cuando ve que sus supuestos “obstáculos” son en realidad los mismos peldaños por los que debe subir hacia su logro, entonces su necesidad da origen a la invención, y los “impedimentos” se transforman en oportunidad de crecimiento. El hombre es el factor más importante de todos. Si su mente es sana y está bien afinada, no se quejará ni se lamentará por sus circunstancias, sino que se levantará y crecerá por encima de ellas. La grandeza en términos monetarios me ha llegado porque entrego demasiado valor a los lugares que frecuento. Pero también ha sido un constante aprendizaje de entender que operar bajo las reglas de otros es un ritual de humillación, uno que muchos han preferido porque brinda comodidad. Juego en las grandes ligas, decido presupuestos de naciones y convivo diariamente con aquellos que definen el rumbo de regiones y de generaciones.
Mi deseo de acumulación no es externo, es completamente interno. Tengo la fuerza física, mental, emocional y espiritual destinada para aquellos que hemos nacido para la grandeza.
Poder. Tengo claro que al ser una persona de altísimo valor al mismo tiempo soy una persona de un gran poder, y que todo poder conlleva una gigantesca responsabilidad. Soy la persona más competente del planeta y tengo opciones, por lo que entiendo que la gente me respeta por el valor que puedo proveer.
Estoy consciente que el mundo categoriza a los hombres por su valor. Ésto molesta muchos, especialmente a los más débiles. Yo soy un hombre que puedo cargar con la complejidad de la vida y que estoy dispuesto a tolerar incomodidad emocional. Tengo claro que ésto tiene un costo alto: cada vez que llega una crisis, se espera lo mejor de mi y se espera que sea yo quien tome el timón y tome las decisiones futuras.
Soy muy estratégico, entiendo el poder del “Game Theory” y de los incentivos. Tengo claro que la mejor forma de orquestar al mundo y mover las fichas, es hacer pensar a la gente que lo que quiero que hagan es lo que ellos mismos quieren hacer, y que debo manufacturar su mente de tal modo que su incentivo es mi objetivo. El poder es una prueba constante, todo el mundo lo malentiende pensando en que el poder implica libertad, gozo y beneficios. No. El poder implica tomar decisiones difíciles cuando todo es nublado, y cuando la posibilidad de fracaso es inmenso. Implica responsabilidad y dolor, implica saber liderarse a sí mismo antes de atreverse a liderar a los demás. Ser un hombre poderoso mi obliga a aprender de mis errores, a nunca pelear la misma guerra dos veces porque sé que eso gasta energía y es para las mentes pequeñas y mediocres. Las reglas no son para quienes las ponemos, pero siempre es importante que quienes lideramos el mundo actuemos con principios. No necesito validación del grupo y entiendo que ésta si la necesitan muchas personas. Agreeing con el grupo genera dopamina falsa de pertenencia y un sentido de gratificación, al costo de a veces traicionar los principios. Yo me siento muy cómodo con la confrontación cuando ésta tiene como objetivo la persecución de algo grande. Soy estratégico. Nunca corto el lazo cuando puedo desenredarlo. Nunca lastimo sin entender el juego cien pasos adelante.
Relaciones. Tengo claro que mis relaciones no son fáciles porque no es tan fácil lidiar conmigo. Mucha gente no está dispuesta a ver la grandeza de cerca porque les obligaría confrontarse contra sus propias limitaciones. Cuando me acerco a la gente débil tengo claro que éstos no toleran a alguien que les demuestra que la pequeñez mental que han escogido ha sido eso: una elección. Tengo claro que desde el día que elegí vivir lo más transparentemente posible ha sido el día que mis relaciones se han hecho más profundas, o bien, el día en que algunas relaciones han terminado.
Tengo claro que en mi vida voy a decepcionar a mucha gente. Mucha gente tiene expectativas sobre mi pero no tiene mis deseos y mis estándares, y por eso nunca le doy el timón de mi destino a nadie más que a mi. A nadie, ni siquiera la gente que más me quiere en el mundo. Es más, tengo claro que muchas veces a las personas que más decepcionaré son a aquellos que más me quieren, porque el amor no significa entendimiento y muchos que me aman no tienen claro qué es lo mejor para mi. Mi relación más grande es con Dios, y a él siempre lo tendré en lo más alto.
He visto cómo la ósmosis opera en el mundo real, y es por eso que me alejo de las personas que tienen estándares bajos o que carecen de principios. Es costoso pero es más grande el costo de no hacerlo; no hacerlo es destructivo.
Me he dado cuenta de que cuando he elegido dejar de pedir comprensión mi vida ha sido más calmada: la gente ni siquiera ve con claridad a los otros, porque a todo mundo los nubla su filtro interpretativo y éste generalmente malinterpreta todo porque solo ven la superficie. Además, la gente no me odia, sino que odian lo que mi existencia les hace sentir respecto a sus propias decisiones; mi disciplina activa su culpa, mi progreso activa su envidia, mis estándares activan su inseguridad.
Nunca me peleo con mentes pequeñas porque no entenderían jamás el camino a la grandeza ni el costo de lo que éste implica. Nunca me peleo porque tengo claro que la venganza más óptima no es la venganza sino la evolución: crecer tanto y tan rápido que aquellos que querían pelear conmigo no se sienten cómodos ni siquiera de pronunciar mi nombre sin recordarse que fueron superados mientras que ellos jugaban juegos pequeños. Además, su envidia es una declaración de mi superioridad. La naturaleza humana está llena de contradicciones, pero se mantiene una constante: la gente desea libertad para sí misma y certeza de todos los demás. Perdonan su propio caos llamándolo complejidad y condena el caos ajeno llamándolo defecto.
Entender a la gente requiere menos juicio y mayor distancia.
Siempre observo a la gente en sus momentos de incomodidad porque es ahí donde realmente demuestran quienes son. La presión cambia a todos pero son los más débiles los más propensos a traicionar sus principios cuando ésta llega a su vida.
Las personas siempre desean controlar y manipular a los demás, por esto yo siempre soy fiel a mis principios. Ésta manipulación hace que otros premien la versión débil y manipulable que existe en mí pero que poco a poco he derrotado. El costo de convertirme en la persona que soy realmente me ha costado fricción, pero me ha dado la recompensa de dejar de pertenecer y depender de la comodidad de otras personas. El precio de la distinción es la envidia, porque la excelencia humilla a cualquiera que ya se acomodó en las excusas. Las personas no quieren verdad, ellos quieren comfort. La mediocracia ha enseñado a los hombres a evadir la dificultad de la grandeza, a evadir el dolor que apunta hacia el crecimiento. Los mediocres se alejan de la disonancia cognitiva que implica confrontar un pensamiento que en el pasado adquirimos como “verdad”, pero que no puede ser más mentira. Transformar nuestras creencias es caro metabólicamente, y no todos desean pagar un precio alto por acceder al crecimiento del alma. Mentirse a uno mismo es más fácil, más cómodo. Una mentira cómoda preserva la imagen propia, y permite a uno seguir siendo, al menos en el cuadro equivoco personal, el protagonista héroe de la historia.
La crítica y el recelo es parte de la identidad de los mediocres. Yo uso la crítica como algo constructivo e incluso la disfruto. Tengo claro que tener cierta superioridad implica ser repudiado por las mentes pequeñas. Yo soy Andrés Pineda. Yo transformo la crítica en algo positivo. No tener enemigos es uno de los ‘red flags’ que menos entienden las personas, puesto que siempre que se construye hacia adelante será inevitable confrontar a las mentes mediocres. Así como los amigos se escogen, el tamaño de tus enemigos dicta el tamaño de tu propia persona.
Principios y Responsabilidad. Mis principios lo son todo. Tener una reputación de ser alguien que tiene palabra me ha abierto muchas puertas. Decir la verdad y ser transparente específicamente en los momentos más oscuros es lo que ha hecho que otros confíen en mi. No puedes poner un precio a una buena reputación. Absolutamente todo lo que pasa en mi vida es mi responsabilidad. Tener una mentalidad de “responsabilidad absoluta” tiene un costo altísimo: el hecho de no poder nunca quejarme de condiciones externas y de nunca utilizar factores ajenos a mi que permitan siquiera justificar la más minima mediocridad. El día que me prometí, hace muchos años, dejar de ser víctima, fue el día que agarré con todas mis fuerzas las riendas de mi destino. Tengo claro que otras personas temen la responsabilidad porque de esa forma tendrían que matar la personalidad que incluye las excusas que les permiten mantenerse en un plano demasiado bajo. Transparencia y Congruencia. Algo extraño en mi vida es que mientras más congruente soy conmigo de forma interna y privada, y mientras menor es la distancia entre quién soy frente al mundo y quien soy cuando nadie me ve, más calmado me convierto. No gasto energía sosteniendo imágenes falsas ni “performing”. Yo Soy un ser real, no un espectáculo. La virtud es siempre el camino correcto. Ser una persona ética es redituable no porque el mundo recompense a la bondad, sino porque la traición deja de ser rentable cuando extiendes lo suficiente el horizonte temporal.
Validación y orgullo. Vida interna. La validación externa es algo que literalmente no me puede importar menos. No me importa lo que los demás piensan de mi porque tengo claro que las personas no tienen ni siquiera una opinión clara de si mismos. ¿Cómo tendrán una visión clara de mi vida si no conocen la profundidad de mi ser? Tengo límites claros hacia las personas porque eso es lo que me ha hecho ganar respeto de los demás. No tolero faltas de respeto pero en realidad muchos piensan dos veces antes de siquiera intentar fastidiarme.
No soy entendido, no me importa ser entendido, ya que buscar el entendimiento externo es la forma más sutil de esclavitud.
Es extraño pero hoy entiendo que la gente que más ruega ser entendido es aquella que no han hecho nada digno de comprenderse. Aquellos que construyen y que conquistan son los menos comprendidos, porque somos las minorías.
Hoy en día, debido a la exposición social que dan las redes sociales, las personas han preferido aparentar que realmente ser. A mi no me puede importar menos. No necesito ni deseo fama porque eso es realmente algo negativo. No necesito resultados inmediatos que pueda enseñar. No necesito una audiencia porque de hecho tengo claro que las audiencias son generalmente incendiadas por la envidia cuando ven a la grandeza. Yo actúo y vivo para mi y mis seres queridos. La grandeza no se paga con ele elogio de la gente sino con imprimir la cantidad de tiempo y esfuerzo necesaria para que ésta llegue.
El orgullo es también uno de los peores errores que alguna vez he enfrentado. Es aquel que hace que la gente se mantenga en el camino equivocado por miedo a aceptar que se equivocaron. Muchos pierden tanto tiempo en carreras equivocadas y con personas equivocadas solo por el miedo y la pena de acepta un error. Yo actúo rápido hacia la vida que realmente quiero. Aunque estoy creando la vida de mayores estándares posibles, la realidad es que mis metas las hago para mi y no para que me vean los demás. El día que me pregunte si estaba escalando la montaña para ver el mundo o para que el mundo me vea a mi fue el día que empecé a tener mayor claridad. Tengo claro, muy claro, que deseo ver al mundo desde lo más alto aunque esto implique no recibir el reconocimiento externo jamás.
Mujer y las pruebas. Loving fully. Mi mujer es de lo más importante de mi vida. La mujer que tengo a mi lado es la respuesta que me da el mundo por la forma en que he vivido. Tengo claro que la mujer de todo hombre llega a él como un castigo o como una recompensa al cúmulo de decisiones que el hombre ha tomado. Nadie me conoce más profundamente que mi mujer. Mi mujer es un recordatorio diario de que todo en la vida es una prueba. Una prueba que llega diariamente y constantemente para ver si sigo teniendo el estándar alto que digo tener. Una prueba para demostrar el nivel de mis principios y la transparencia de los mismos. Una prueba para demostrar la congruencia que tengo entre quien soy y quien digo ser. Yo me atrevo a amar y a tomar buenas decisiones. Estoy consciente que amar es atreverse a sentirse vulnerable, y entregarse por completo. Muchas mujeres desafortunadamente han generado una falsa idea del amor. Vivimos en una generación de mujeres que confunden conflicto con compatibilídad, drama con profundidad y heridas emocionales con misterio. En lugar de elegir pareja con base en madurez emocional, valores compartidos o compatibilidad a largo plazo, muchas se sienten atraídas por el conflicto, la frialdad o la indisponibilidad emocional. Es la fantasía de “es difícil de amar, pero yo lo puedo arreglar”, empaquetada en películas y hasta novelas. En The Notebook, Allie elige a Noah, el hombre pobre, impulsivo y profundamente emocional, en lugar de Lon, su prometido estable, respetable y seguro. ¿La conclusión? Que la estabilidad es aburrida y que el amor verdadero debe ser obsesivo, caótico y absorbente. Normalmente, esa actitud evasiva no es amor; es inmadurez emocional disfrazada de chispa romántica. El problema es que el refuerzo intermitente es exactamente el mecanismo que genera adicción. No estás enamorada. Estás enganchada. La recompensa de intervalo variable es el centro exacto de la dopamina. Así es como funcionan los casinos, ciertos entornos laborales y también por qué las redes sociales son tan adictivas. Nuestro cerebro dice: “Si algo es escaso, debe ser más valioso. Y trasladamos esa lógica económica a la vida amorosa. Entonces, si alguien deja de escribirnos o sentimos que se está alejando, de pronto nuestro cerebro dice: “Debe ser importante.” Pero si alguien dice: “Aquí estoy, de verdad me gustas y sí quiero comprometerme contigo”, nuestro cerebro responde: “¿Qué está mal contigo?” Hemos enseñado a muchas mujeres a interpretar la inconsistencia emocional como tensión romántica. Y eso tiene consecuencias reales: normaliza la disfunción, reconfigura la atracción alrededor del trauma, desplaza a los hombres sanos y glorifica a los emocionalmente atrofiados; además, deja a muchas mujeres sintiendo que el agotamiento emocional es el precio que deben pagar por la pasión. Los hombres emocionalmente maduros, transparentes en su interés y disponibles desde el inicio, suelen ser ignorados en favor de alguien que no es mucho más que un disparador eficaz de dopamina. Ya sea por experiencia personal dolorosa o por el bombardeo subliminal de la cultura pop, muchos hombres listos para comprometerse terminan temiendo hacerlo, porque han notado que muchas mujeres parecen interesarse más y suavizarse justo cuando son maltratadas o mantenidas en incertidumbre.
Idiota. Tengo claro que la grandeza, o más bien, aquel que es grande, siempre ha sido visto como un idiota por las mentes pequeñas. Estoy dispuesto a ser ese idiota. Estoy dispuesto a ser el idiota que se humilla cuando eso es necesario para aprender, aquel idiota que se atreve a perder dinero siempre y cuando sea para mejorar la vida de otra persona. Soy el idiota atrevido a amar profundamente arriesgando ser traicionado. Soy el idiota buen amigo que siempre prioriza la buena amistad por encima del ego que genera repudio sin propósito. Tengo una tolerancia extrema al “cringe” y al dolor en el corto plazo, y eso es precisamente lo que ha hecho que me posicione como un ganador en el largo plazo.
Me permito ser idiota, y de hecho soy también estratégicamente idiota. El ego me hace algunas veces querer ser el inteligente, sin embargo la estrategia que más me ha servido es jugar a aparentar que soy inferior para que en el largo plazo sean los resultados los que demuestren mi superioridad. Algunas personas me odiarán por ser exitoso pero yo gano de todas formas. Mi ‘bullshit detector’ es altísimo, sé cuando alguien me engaña pero no corrijo a nadie, solo conozco a las personas con el tiempo.
Ego. El ego es uno de mi mis más grandes enemigos, no se si el mas grande pero si el que mas ha impedido mi crecimiento. Pensar que puedo con diversos proyectos a la vez es ego. Es ego creer que soy superior sin haber puesto el trabajo necesario para que la realidad lo demuestre.
El pasado no existe. En serio, no existe. Es una construcción que solo vive en mi mente y que generalmente es equivocada. Es mi filtro interpretativo que mayor afectación siente de los sesgos que he decidido crear en un tiempo de mi vida. Literalmente no existe. Tengo la capacidad de transformar mi pasado literalmente en 10 segundos. Y la realidad es que no pierdo mucho tiempo en lo que no existe, por lo que decido ver e ir hacia adelante.
Ésta es mi vida. Una vida donde soy completamente fiel a mis principios. Una vida donde he entendido que la traición propia es el más grande error que puede tener una persona, el más grande pecado. Aceptar menos de lo que merezco ha sido un error que he cometido cuando era pequeño y cuando no tenía el crecimiento espiritual que tengo hoy. Mendigar ser aceptado en lugares donde no correspondo ha sido una de mis peores traiciones. Hoy soy un hombre trabajado, entero, íntegro, libre, masculino. Soy un hombre completo. Siempre voy hacia adelante y nunca utilizo el mapa creado por otros para llegar a los lugares donde solo yo sé cómo llegar. Mi vida es una oportunidad perpetua para poner en práctica mis principios y mis más altos estándares. Soy una persona libre porque he visto lo que es la esclavitud moderna y a mí eso me da repele. Basta con ir a la calle y darse cuenta que todos son esclavos viviendo una vida diseñada por terceros y delegando su destino a mentes manipuladoras. La decadencia actual de principios es solo una oportunidad para luchar con más fuerza por la construcción de una vida memorable para mi y los míos. En tiempos donde las masas prefieren el vicio y la debilidad, y la mediocridad disfrazada de libertad y diversión, es importantísimo que no pierda el rumbo de una vida seductiva pero que conduce al fracaso del alma. El miedo controla a las personas y los hace fácilmente manipulables.
Yo, yo soy un individuo soberano. Soy una persona de principios y de los más altos estándares. Actúo con fuerza para construir mi identidad, nunca avanzo con miedo y no soy una persona dubitativa porque es la duda la que impide el grande logro. Soy el individuo soberano, soy un hombre superior y destinado a la grandeza. Soy una persona que administra presupuestos de naciones y que dirige a millones de personas que no han sabido como conducirse. Pero tengo claro que todo empieza en mi mismo.
Soy la persona con más alto respeto propio y amor propio. La forma en que vivo es la única manera directa de demostrar mi grandeza a futuras generaciones.
Lo que hacemos en vida resuena en la eternidad.
Éste soy yo.
Mi nombre es Andrés Pineda.