AP1
The AP1 Way

La mujer de mi vida

1 September 2026 · The AP1 Way · 2 min

Hay una razón por la que no conecto tan fácilmente. Celebro.

Pero antes de ir al detalle, cito a Ayn Rand:

“La elección sexual de un hombre es el resultado y la suma de sus convicciones fundamentales. Dime qué encuentra sexualmente atractivo un hombre y te diré toda su filosofía de vida. Muéstrame a la mujer con la que duerme y te diré cómo se valora a sí mismo. El hombre siempre se sentirá atraído por la mujer que refleje su visión más profunda de sí mismo; la mujer cuya entrega le permita experimentar —o fingir— un sentido de autoestima. El hombre que está orgullosamente seguro de su propio valor querrá encontrar al tipo de mujer más elevado que pueda encontrar: la mujer que admira, la más fuerte, la más difícil de conquistar; porque solo poseer a una heroína le dará la sensación de haber logrado algo, y no la posesión de una prostituta sin cerebro.”

Ahora si, prosigo.

La mujer a mi lado determina el nivel de respeto propio que me tengo. Es la persona que sabe absolutamente todo de mi, a quien realmente no puedo engañar. La mujer que se encuentra a lado de un hombre es la retroalimentación más honesta de la forma en que vive. Es una recompensa o un castigo.

El problema es que aquellos que dicen dicen conocer el amor en realidad lo prostituyen. VIvímos en tiempos donde el vínculo no significa nada y el matrimonio es un papel. La palabra compromiso ha perdido relevancia.

Dicen conocer el amor, repito, pero en realidad lo prostituyen. Confunden amor con el placer que otorga sentir el calor de una mujer. Confunden vínculo con el mero acompañamiento para hacer las tareas mundanas de la vida. Confunde el verbo amar con el verbo gozar.

Y es que ya nos decía José José, pero parece que nunca entendimos.

El amar es sufrir, y el querer es gozar. El amor es sacrificio, por una buena causa.

La mujer del lado de un hombre se ha convertido en un trofeo en vez del vínculo más profundo que puede tener un hombre.